Siete atributos para una web Institucional inteligente

Las páginas web institucionales son el canal natural y primera plataforma de acceso  de los “ciudadanos digitales” a las Administraciones, por mucho que las redes sociales hayan irrumpido con fuerza en la interacción con los ciudadanos.

En las webs residen los actuales servicios de información y gestión “online”, y a pesar de sus limitaciones, han alcanzado un buen número de visitantes y usuarios habituales de servicios telemáticos. A pesar de que se han ido renovando en sucesivas versiones, es muy evidente que han de sufrir una profunda reconversión, como suele señalar implacablemente Sergio Jimenez en su excelente blog “Publilítica”.

Una nueva generación de portales web tiene que abrirse camino. No se trata tanto de diseñar nuevos portales de Transparencia o Gobierno Abierto, y mucho menos de hacerlos al margen de las actuales webs corporativas, sino de diseñar integralmente la web con un concepto abierto, transparente y de servicio, avanzar hacia una nueva generación de webs corporativas  (2.0, 3.0…) que desde nuevos valores incorpore las funcionalidades acordes con la nueva fase de la era digital.

 

Veamos algunas características que deberían tener esas Webs inteligentes, los  requisitos para una nueva generación de webs corporativas:

1.- Máxima simplicidad. Si otros han sido capaces de “meter el mundo” en una pantalla o en un “smartphone”, ¿por qué no se pueden hacer unas webs corporativas menos “farragosas”, más sencillas y amigables?, ¿llegará algún día el “Steve Jobs” de la Administración electrónica?. Algunos expertos en Comunicación como Antoni Gutierrez Rubí, abogan  por una web institucional lo más parecida a la ventana de Google, que pongas lo que necesites y te lleve a ello.

2. – Mínima propaganda institucional (tanto política como departamental), pues los datos de uso nos dicen reiteradamente que la propaganda “no interesa a la gente”. No parece que añada mucho valor ver constantemente a nuestros políticos inagurando rotondas o cortando cintas.

3. – Enfoque 100 % de servicio público, es decir, orientada a los internautas y pensando en los “usuarios web“, colectivo al que hay que conocer al detalle, tanto a través de la analítica web en todas sus dimensiones (saber para qué nos están utilizando, que páginas son las visitadas y cuáles no, los trámites finalizados con éxito, los “índices de conversión”,..etc), como por encuestas y conocimiento de la percepción, necesidades y expectativas del colectivo de internautas, que deberíamos considerar “grupo de interés prioritario”.

4. – Con Herramientas 2.0 capaces de dialogar e interactuar con los ciudadanos, y de hacerlo en movilidad (desde smartphone o cualquier dispositivo). La web debe ser la plataforma nodriza de todos los perfiles institucionales en redes sociales.

Se deberá desarrollar una estrategia en redes desplegada con herramientas de interacción y participación ciudadana en todas sus dimensiones: información, conversación, consulta, deliberación y  votación.  Ya existen aplicaciones ágiles, rigurosas y fiables, que sirven tanto a procesos participativos de colaboración y deliberación colectiva, como de votación fiable y con las debidas garantías.

5. – Con plataformas de tramitación on line cada vez más seguras y amigables, asociadas a herramientas y aplicaciones que faciliten la usabilidad y la interoperabilidad entre Administraciones.

Se está mejorando sin duda en simplificación, interoperabilidad y seguridad, y la Administración electrónica  avanza inexorablemente, como bien señala Victor Almonacid en su blog, o queda también patente en el reciente libro editado por Virginia Moreno con la participación de más de 60 expertos en la materia de los ámbitos público y privado. Pero es imposible no tener la sensación de que trabajamos en “querra de gerrillas”, cada Institución por su cuenta y con proyectos que constantemente más que complementarse, se solapan,  duplican o contraponen en muchos casos  (@firma, sede electrónica, nuevo DNI 3.0, licitación electrónica,.etc.).

6. – Con una estructura de datos abiertos, concebida desde el inicio para ser reutilizados por ciudadanos y empresas, preservando la anonimidad y facilitando la creación de valor a la sociedad. Tanto la estructura de datos como los gestores de contenidos, tienen que ser concebidos y desarrollados con esta filosofía.

7. – Que facilite una rendición de cuentas real de la Institución, pasando del modelo de “transparencia de escaparate”, que hasta ahora han practicado la mayor parte de Instituciones y organismos públicos, a una política de integridad que logre un “salto cualitativo” real en calidad democrática y quede incorporado en el ADN de nuestras organizaciones y Webs corporativas.

 

Se trata de que las webs reflejen también ese cambio cultural profundo al que nos venimos refiriendo en este blog, una revolución silenciosa que ayude a solucionar uno de los principales problemas que hoy tenemos: mejorar significativamente la calidad democrática en las actuaciones,  a la vez que se consolida la calidad del servicio público.

Son dos caras de una misma moneda sin las cuales  no seremos capaces de recuperar la confianza en las instituciones y en las personas que están al frente de ellas, los políticos y los funcionarios públicos. Bonita tarea para la próxima legislatura.

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Antonio Díaz Méndez
Sociólogo y gestor público. Experto en Estrategia y Administración Inteligente (Saber mas..)

Eloy Cuellar Martín
Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Carlos III de Madrid. (Saber mas..)