Manuel Castells, crisis y movimientos sociales… ¿qué está pasando?

La pasada semana tuve la suerte de acudir a la conferencia  de Manuel Castells  “De la crisis económica a la crisis política, una visión global”, celebrada en Colegio Oficial de Ingenieros  Industriales de Madrid.  Castells es uno de mis autores preferidos desde hace años, entre otras razones por sus excelentes análisis sobre la irrupción de la “sociedad en red” y el impacto de Internet en la economía, realizados ya a principios de los años 90 del pasado siglo,  así como por su gran conocimiento sobre los movimientos sociales urbanos y su impacto en la política.

Dejo un resumen de dicha conferencia, advirtiendo a priori  de la gran subjetividad de esa labor de “escucha”, síntesis e interpretación,  que agruparé en unas cuantas ideas fuerza:

  • Hizo un repaso a las causas de la crisis global, identificándola en origen con la propia “avaricia”  e inercia natural del capitalismo financiero y especulativo  (no del capitalismo productivo) y de cómo se había respondido tras la crisis de Lehman  Brothers,  “salvando” desde el Estado al conjunto del sistema bancario que se podía haber venido abajo, arrastrando consigo una depresión aún mayor y en definitiva,  al “modelo capitalista” tal y como lo conocemos.

 

  •  Identificó después las diferentes repercusiones en distintos países y las respuestas dadas desde USA y Europa, mostrando mayor sintonía con la respuesta americana, a través de una política monetaria expansiva que permitió a los norteamericanos recuperarse rápidamente y reducir el desempleo.  Bajo la batuta de Obama, habrían planteado una inversión pública con mucha inteligencia, apostando por infraestructuras, energías renovables, e inversión en tecnología e innovación, entre otros sectores, que les permiten mantener su hegemonía mundial.  Todo ello combinado  con algo mucho “menos ecológico”, como permitir el “fraking” y explotar los yacimientos petrolíferos encontrados en la costa del pacífico, lo que  ha aumentado su independencia energética y está en la base de la bajada de los precios del petróleo a nivel mundial (lo que a su vez ha hecho entrar en crisis a algunos de los tradicionales países productores, como Venezuela, entre otros).

 

  • Frente a ello, lamentó la respuesta neoliberal europea, que unida a la debilidad que supone no disponer de una política fiscal común, estaría provocando una salida mucho más lenta de la crisis en este lado del Atlántico, junto a un empobrecimiento general, sufrimiento de las clases medias y bajas y ruptura de la cohesión social, especialmente en los países del sur de Europa.

 

  • En los países del área latinoamericana (con algunas excepciones), la afección de la crisis ha sido menor, al coincidir con una ola desarrollista (neodesarrollismo) sustentada en políticas públicas expansivas, que han conseguido impulsar un crecimiento económico sostenido, mitigando las enormes desigualdades, y apoyado también en la fortaleza de sus recursos naturales puestos al servicio de los países bajo dicho modelo. Todo ello favorecido por una fuerte incidencia de la inversión  proveniente de China, especialmente en el área del Pacífico.  Tras un primer periodo de avance y progreso económico y social notorio, están comenzando a aparecer fenómenos generalizados de corrupción en algunos de esos países (Brasil, Argentina,..) que pueden quebrar dicho proceso. Paradójicamente, en estos lugares se están produciendo movimientos sociales de contestación, bajo banderas  y consignas del liberalismo.

 

  • Explicó cómo esta gran crisis y recesión global, unida a la revolución digital, el impacto de internet en la economía y la irrupción de la sociedad red, están en la base de los movimientos sociales actuales y de la crisis de legitimidad de lo político y la política, lo que provoca una crisis de la democracia, tal y como se ha entendido hasta ahora.  Esto afecta de manera diferente en diferentes entornos y países, dependiendo de que los gobiernos y los actores políticos sean capaces de “entender lo que está pasando” y dar respuestas a la situación.  Así por ejemplo, en algunos países europeos está dando lugar a la aparición de movimientos ultranacionalistas, populistas  o neofascistas (Francia, Países nórdicos,  Italia,…) y en otros a fuerzas de izquierda o nueva izquierda, también con cierto carácter populista (Grecia o España).

 

  • Lo diferencial en España es el movimiento del 15 M, que es un movimiento transversal, intergeneracional, de indignación, rebeldía y respuesta a esta situación y a la insensibilidad e incapacidad de la política tradicional  para entender la crisis y ofrecer salidas a lo que está pasando.  Este movimiento está sabiendo analizar e interpretar la situación, además de utilizar perfectamente las nuevas tecnologías sociales llevadas al activismo cívico y político.  Resulta curioso observar cómo en este movimiento coexisten personas mayores, desencantados de las prácticas políticas tradicionales, con toda una generación de jóvenes “millenials”, preparados y  usuarios de tecnologías sociales, también  desencantados con las prácticas democráticas que han conocido y “taponados” en su incorporación a la sociedad por la crisis y el desempleo .  Lo singular de la respuesta social a la crisis en España es el surgimiento de este movimiento que, finalmente se ha traducido en la aparición de los llamados nuevos partidos “emergentes” –muy especialmente Podemos- que han catalizado hacia la política este sentimiento y necesidad de democracia social radical.

 

  • También señaló que hay un fuerte componente de “ruptura generacional” entre las cohortes demográficas que no han vivido el franquismo ni la transición.  Las nuevas generaciones  están cansadas de escuchar a modo justificativo las “batallitas y consensos de la transición” como explicación de lo bien que lo ha hecho la generación anterior.  Las nuevas cohortes de jóvenes -que no han votado la Constitución-  reniegan en mayor o menor medida de esos “consensos ”  y quieren o empujan un cambio generacional y otra forma de hacer las cosas, tanto en la política como en las empresas.   Es una crítica transversal a las élites dominantes.

 

Cómo podéis  intuir, fue una densa y magistral conferencia a la “antigua usanza” (más de una hora), donde finalmente el autor respondió además a un buen puñado de preguntas de los asistentes. Ante una de ellas,  Castells auguró que previsiblemente ya nada volverá a ser como antes en las formas de la política, donde la transparencia y rendición de cuentas permanente se presenta como inevitable, y  pronosticó que los nuevos actores, dado el intenso escrutinio público al que están y estarán sometidos, si reproducen las mismas formas que los anteriores, serán automáticamente castigados en las urnas, y por tanto, no les quedará otro remedio que “ser diferentes para sobrevivir”….  Veremos……

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