Redes sociales y administraciones públicas: entre la decepción y la esperanza

Me invitan los amigos de  Q-epea a introducir un debate sobre  “Redes sociales y administración pública” en su siempre interesante congreso bienal que en esta VI edición -19 y 20 de mayo 2016 en Donosti- versa sobre “Gestión avanzada en las administraciones públicas”. En la mesa van a participar tres personas con gran éxito en la gestión y uso de las redes sociales, con las que será un lujo compartir conversación:

  • Dolors Reig
  • Carlos Fernández Guerra
  • Verónica del Carpio

Me tocará introducir a estos expertos y luego “exprimir” su presencia, para lo que no me queda otra que avanzar algunas reflexiones que aprovecho para compartir en el blog.

Tengo que empezar confesando que tras haber  escrito junto a mi colega Oscar Cortes la publicación “Gestión inteligente de redes sociales en la Administración pública”, ando un tanto decepcionado con el uso que estamos haciendo en las administraciones de una herramienta con un extraordinario potencial para el cambio y la innovación, que sin embargo parece que solo sabemos utilizar intensivamente en la comunicación pública y política, más que en la comunicación puramente institucional.

Y desde luego, mucho menos como herramienta estratégica para el cambio y la innovación, para la participación y la mejora de la calidad democrática, o para la transformación en las relaciones entre el ciudadano y la administración, o en la prestación de los servicios públicos… .

Quizás  es que algunos -entre los que me cuento- habíamos depositado ingenuamente demasiadas esperanzas en el potencial transformador de las redes sociales en la administración y estamos viviendo un “primer desencanto”.

Por ello avanzo una primera idea para la reflexión,  ¿hemos pasado ya la época del “mayo del 68” de internet y las redes sociales, y estamos viviendo la “institucionalización” de estas herramientas, como señalan algunos expertos como Genís Roca?

Una segunda idea, que quizás pueda ser objeto de cierta controversia es que si restringimos las redes a un “asunto de comunicación” , o más aún, a un asunto que “atañe exclusivamente al Dpto. de Comunicación”, ¿no estaremos perdiendo gran parte de la capacidad transformadora de la herramienta?.

La transformación digital de las organizaciones públicas es el vector estratégico donde podríamos situar la actuación y líneas de trabajo en redes, que en si misma es transversal a toda la organización pública, sea cual sea el servicio público del que hablemos.  Y definida la estrategia es cuando deberíamos precisar la estructura organizativa para desarrollar esa política en redes, necesariamente transversal y que abarque a todos los servicios, incluidos los territoriales y a los diferentes grupos de funcionarios y funcionarias.

Soy de los que piensa que la gran mayoría de empleados públicos  –dependiendo de su papel, tareas y funciones- deberán conocer y usar la nueva herramienta, y del mismo modo que hemos aprendido a usar internet, los buscadores o el correo electrónico, tendremos necesariamente que familiarizarnos con todas las tecnologías sociales. ¿O   alguien todavía piensa que esto es solo para especialistas?.

Como casi siempre en las organizaciones públicas, tendemos a pensar en términos burocráticos, a ver a quien “colocamos el muerto” y que se ocupe, o que se cree un departamento nuevo para la nueva función,  “que nos manden a una persona que sepa de esto y a correr”..  Y así nos va. No parece desde luego un uso demasiado inteligente.

Ocurre con las redes algo parecido a lo que pasa con la transparencia, devenida en normas y reglamentos que una vez elaborados y aprobados, entramos en la dinámica del “sálvese quien pueda”,  sin pensar demasiado en las implicaciones que para cada servicio público y para cada funcionario/a tiene la nueva ordenanza o reglamento…  Y la gestión, ¿dónde queda la gestión de la transparencia?….Pues del mismo modo, ¿dónde queda la gestión de las redes sociales?  ¿con qué visión y enfoque hay que abordarla?.

 

Resulta imprescindible pues, si queremos hablar de “gestión avanzada” hacernos algunas preguntas que nos abran caminos:

-Cual sería la estrategia y la forma de crear valor público a través de las redes y la nueva tecnología social.

-Cual es la estructura organizativa idónea o las diferentes maneras de abordar el encaje de las redes sociales desde los organismos públicos.

-Cuales los perfiles profesionales necesarios y adecuados para ello. ¿Los tenemos?.

-Cómo impacta el uso de las redes en la relación con la gente.

-Cuales son los riesgos que el uso de las redes presentan en el ámbito público.

Estas y otras cuestiones son algunas de las que debatiremos en Donosti en ese congreso de Q-epea en el que desde este momento ya podemos empezar a participar, aunque lo bueno será estar allí y escuchar detenidamente las experiencias personales y profesionales de las tres personas que nos acompañarán  y que son auténticas autoridades en la materia.

Allí nos vemos y en la red social novagob podemos ya empezar a debatir….

2 comentarios para “Redes sociales y administraciones públicas: entre la decepción y la esperanza”

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Antonio Díaz Méndez
Sociólogo y gestor público. Experto en Estrategia y Administración Inteligente (Saber mas..)

Eloy Cuellar Martín
Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Carlos III de Madrid. (Saber mas..)