Menos burocracia y más gestión. Para hacer efectivo el derecho a la ciudad

El mundo local y muy especialmente las ciudades, son la tradicional vanguardia que anticipa cambios e interpela con osadía a las demás esferas del ámbito público, que funciona siempre con capas multinivel (ayuntamientos, regiones, comunidades autónomas , estados y redes supraestatales).  El derecho a la ciudad  nos sigue interpelando incesantemente y viene siendo tratado desde hace muchos años por casi todos los autores clásicos en ciencias sociales, desde  Harvey a Castells, mencionándose una vez más en la declaración final de la reciente cumbre para actualizar la agenda urbana auspiciada por la ONU, Habitat III en Quito. 

En el caso español, no es de extrañar que sea en un buen número de ciudades (algunas de las llamadas “ciudades del cambio”, junto a otras que han sabido mantener el impulso transformador) donde se están produciendo en estos momentos las situaciones más innovadoras desde el punto de vista institucional y social.

Desde un enfoque más doméstico y alejado de rigideces institucionales, las IX Jornadas de Modernización y Calidad celebradas en Málaga los pasados 10 y 11 de noviembre, bajo los auspicios de la FEMP y el Ayuntamiento de Málaga, han supuesto una especie de aldabonazo – se reivindicó una vez más la autonomía local y alcanzar ese mítico 25 % del gasto público total- en el panorama de la Administración Pública en España.  Más de 350 altos funcionarios, directivos y políticos del ámbito local, se dieron cita ante la llamada del siempre inspirador y holístico Manuel Serrano (Ayto. de Málaga) y del transversal e inteligente planteamiento (gestión pública, integridad, transparencia, excelencia, colaboración,  participación,…) realizado desde la FEMP, donde asomaba la impronta integradora de Carmen Mayoral.

Al ser en suma un gran encuentro de “innovadores públicos”, recogió buena parte de lo que está ocurriendo en todo el estado, e hizo posible atisbar en parte la reflexión sobre la transición y el cambio de época que estamos viviendo.  A lo nuevo le cuesta emerger, mientras lo viejo tiene fuertes anclajes burocráticos y se resiste a dejar el testigo.  Muchos pensamos que “Sobra burocracia y falta gestión “ , necesariamente acompañada de “nueva política” y sobre todo de “buena política”,  ya que cada vez somos más los funcionarios que abogamos por un cambio de paradigma, por pasar del expediente a la interacción.

Así, en diferentes grupos de trabajo y plenarios pudimos tratar y valorar el ”estado del arte” en aspectos claves de la gobernanza y la gestión pública local actual. En próximas entradas, si el “tiempo y la autoridad” no me lo impiden, trataré de ir trayendo al blog las conclusiones de los diferentes grupos de trabajo, pero no me resisto a comentaros algunas reflexiones y preguntas que pudimos compartir y debatir en mi grupo:

1.- ¿Nos enteramos de lo que está pasando o nos estamos convirtiendo en extraterrestres dentro de una Administración Zombi?

Tenemos que empezar por ser autocríticos con nuestra situación. A veces uno tiene la sensación de que los funcionarios somos una especie de marcianos que vivimos en organizaciones zombis de un mundo que ya apenas existe, un ecosistema donde hablamos de cosas raras y ajenas a veces al resto de los mortales (moscosos, canosos, expedientes, complementos de destino, …) a la vez que asistimos a la propia precarización del trabajo en algunas partes de la Administración.

Las consecuencias de la revolución digital, la globalización económica, los cambios ambientales o la “uberización” del trabajo están  produciendo auténticos cataclismos a nuestro alrededor, trastocando la situación y las necesidades de los ciudadanos, que esperan más que nunca de la administración y los gobiernos, políticas públicas que den seguridad y ayuden a superar las incertidumbres de un cambio de era que está siendo devastador para una gran mayoría de trabajadores y familias de clase media en todos los países occidentales.

2.- ¿Nos tenemos que resignar?, ¿están los gobiernos entendiendo lo que pasa?.  Y sobre todo, ¿estamos respondiendo las administraciones? ¿aparecen nuevas políticas públicas que den respuesta, o al menos lo intenten, a estas nuevas situaciones?

Ante unos servicios sociales desbordados y en muchas ocasiones carentes de estrategia y de prioridades adecuadas, una gran mayoría de funcionarios se dedican a tejer y destejer marañas de expedientes burocráticos que transitan de departamento en departamento, de mesa en mesa en busca de firmas e informes justificatorios que a veces tienen poco que ver con la necesidad o la demanda social realmente existente.

La sensación de trabajar “unos para otros” en lugar de “trabajar para los ciudadanos”, hace que cada vez resulte más difícil a más funcionarios “explicar su trabajo” (esa pregunta incómoda que nos hacen a veces los hijos o los vecinos, .. y tú ¿qué es lo que haces en el trabajo?”). Un articulo reciente de Joan Subirats “Daniel Blake y la burocracia” refleja bien esta situación.   Es una opinión contrastada que la desigualdad había crecido ya desde antes de la crisis, y que esa brecha sigue manteniéndose o en aumento, alcanzando también a clases medias. Hay pobreza energética y una precariedad laboral muy extendida después de la gran deflación salarial que hemos sufrido en estos años. Aquí algunos datos: ( https://t.co/cbftOSYQyr ).

3.- En definitiva, ¿hemos cambiado algo las políticas públicas en función de los nuevos datos y los nuevos retos?, ¿qué podemos hacer para adaptarnos a esa situación?

Es un debate ya iniciado con anterioridad a las Jornadas en la red social NOVAGOB , y que a buen seguro continuará en los próximos meses a partir de las conclusiones y al que nos gustaría contribuir. Desde el blog iremos tratando algunas cuestiones especialmente relevantes como líneas de avance y propuesta, concretamente dos que me parecen esenciales:

– La cooperación público social y las nuevas oportunidades que se abren en la “gestión de lo común” junto a la sociedad civil y a una parte de la ciudadanía cada vez más activa.

– La necesidad de una renovación de la gestión pública, que pasa por una desburocratización radical y por reformas organizativas que permitan una interacción más real y efectiva con el ciudadano. En definitiva, menos burocracia y más gestión, para lo que habrá que involucrar a todos los actores interesados en un cambio real de las actuales prácticas zombis : políticos que quieran el cambio, funcionarios innovadores, tejido social y ciudadanía activa.

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Antonio Díaz Méndez
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Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Carlos III de Madrid. (Saber mas..)